<< Dic 2019 >>
dlmmjvs
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30 31 1 2 3 4




Astor Inédito con Sebastián Holz y Gaby Goldman

Astor Inédito con Sebastián Holz y Gaby Goldman

Club del Vino – Temporada

«ASTOR INEDITO»

Recital de Sebastián Holz (canto), acompañado por Gabriel Goldman (piano y arreglos). Textos: Germán Bermant. Idea: Sebastián Holz. Producción: Sebastián Holz y Mariana Pereiro. Dirección: Mariana Pereiro.

Piazzolla está de moda. Entre nosotros y en el mundo entero. Pero sobre todo lo está el Piazzolla instrumental. En cambio, el que permanece bastante olvidado es el Piazzolla de la canción, si se exceptúan temas como la recurrente -histriónica y vapuleada- «Balada para un loco» y ese vals intimista y lacerante, «Chiquilín de Bachín».

Hubo canciones acogidas en alguna película, o una que otra interpretada por Egle Martin (los obcecados coleccionistas lo saben de memoria); están las embellecidas por Edmundo Rivero en el Borges-Piazzolla de 1965 (que perduró en voces solistas y coros: «Jacinto Chiclana»), o aquellas lanzadas a la fama a fines de los 60 por Amelita Baltar: «María de Buenos Aires», el propio «Chiquilín de Bachín», «Balada para un loco», que integran esporádicamente algún repertorio. Pero el Piazzolla cantado quedó casi siempre relegado por la copiosa literatura escrita por Astor para diversas formaciones instrumentales.

Por esto, que un muchacho de 24 años, como es Sebastián Holz, se haya empeñado por investigar en ese escondido reservorio de canciones de Piazzolla para echarlas a volar es un gesto digno de encomio y aplauso.

Holz ha querido escapar del molde de recital liso y llano para internarse en un show en el estilo del musical, con textos, grabaciones, recitado y canto.

Si bien en el programa de mano se lee que «Astor inédito» es una farsa, un engaño ideado para poder hablar de Astor Piazzolla, ésta ni es una farsa ni el debutante en el mundo del tango le falta el respeto al prócer. Cierto desparpajo y algunos toques de histrionismo no entorpecen el meollo del tributo y sí le otorga esa inocente frescura y espontaneidad propia de los jóvenes que incursionan en el canto.

El encuentro se abre con un esbozo biográfico de Piazzolla sostenido por un tema grabado («Zum»). La primera impresión es la de búsqueda. Búsqueda estética de climas, empatías entre texto y música, gestos, desplazamientos, ensambles de piano y voz. Búsqueda sincera, sin golpes bajos ni vanos dramatismos a lo largo de cinco cuadros: «La infancia», «El amor», «Buenos Aires: despedidas y reencuentros», «La muerte», «Eterno renacer».

Cuando Holz entona la primera olvidada canción: «Juanito Laguna ayuda a su mamá», se percibe que los códigos aquí impuestos no son -al margen de los acentos típicos- estrictamente tangueros, porque se acercan más al mundo de la balada. Esto no significa ningún desmedro, sino la posibilidad de ensanchar el espectro de la canción ciudadana. El joven cantor tampoco acude a la deplorable gestualidad de los viejos tangueros ni trata de imprimir énfasis ajenos a cada temática. Le basta su ya sólida voz de barítono, su correcta afinación, su respeto en el diseño de los semitonos, su solvencia en los pasajes de intervalos difíciles y los desgranados matices con los que honra la música. Mientras tanto, el pianista Gabriel Goldman está demostrando que sin virtuosismos ni aspavientos se puede acceder a la verdad del estilo cantable de Astor. Estilo que no ha pretendido emular los atrevimientos ni el vanguardismo alcanzado por el creador en la música instrumental.

Canciones recuperadas

Así llegarán «Mi loco bandoneón», «Yo soy María», «Los pájaros perdidos», «Se potessi ancora», «Siempre se vuelve a Buenos Aires», «El Bocha», «No quiero otro», «Final de función» en versiones dignas de los mejores cantantes de -antes que tango- música ciudadana. El acercamiento al mundo de Astor llega en su propia voz grabada. Sus testimonios trasuntan esa personalidad avasalladora, inquebrantable, soberbia. No alcanzan, en cambio, similar estatura los textos de Germán Bermant, quizá por falta de un discurso contundente.

Sebastián Holz se encuentra ya preparado para asumir una fulgurante trayectoria. Pero no solamente por sus condiciones canoras, sino por estas agallas de presentar un repertorio no halagado por la pura fama. Esto último indica que le interesa sobremanera cantar por amor al arte. Los años habrán de otorgarle el aplomo y la profundización en el melodismo, en sus fraseos, cadencias y matices. Y junto al muy buen pianista Gabriel Goldman alcanzar esas cimas que reclama la música de un genio.

René Vargas Vera- Diario La Nación



CancioneroLa KríticaMusicales BairesDr. Máximo Sacón – AbogadosAnything Goes Buenos Aires