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Chango Farias Gómez presenta Hablando de Brujos

Chango Farias Gómez presenta Hablando de Brujos

Velma Café – Temporada 2007

Hablando de brujos

Espectáculo de Chango Farías Gómez (voz, guitarra y percusión). Con Norberto Córdoba (bajo), Juan Pablo Di Leone (flauta y voz), Héctor Romero (guitarra flamenca), Micaela Farías Gómez (canto), Manuel Uriona (percusión), Tomás Argomedo (batería), Juan Pablo Chapital (guitarra) y María Cecilia Lasala (voz). Próxima función: mañana, a las 21, en Velma Café.
Nuestra opinión: muy bueno
Un recital de Chango Farías Gómez, especialmente si está acompañado por ocho instrumentistas y cantantes, puede ser muy ecléctico y hasta impredecible. Mientras lo último puede tomarse como un elogio, el primer calificativo muchas veces se utiliza de manera peyorativa. Dicho de otro modo: el eclecticismo no siempre es virtud en un recital.
Para Chango Farías Gómez sí lo es, porque tiene ese duende que más de uno debe envidiar. Puede pasar de un tango a una vidala y de ahí a una cueca por bulería, o arrimarse al final de un recital con una versión de «Los ejes de mi carreta» con el ritmo de una guajira y conseguir que todo eso no suene a mezcla sin consistencia.
La virtud de Farías Gómez no es hacer una buena selección de títulos, sino lograr una buena manera de tocarlos y cantarlos. Quizá lo más llamativo de su espectáculo sea que al final se llega a la conclusión de que no ofrece grandes novedades. Se puede decir que Chango hace lo de siempre si por esto se entiende: la actuación de un hombre de voz disfónica, cascada, con pocas aptitudes para destacarse como guitarrista y muchas cualidades para plantear desde una guitarra originales bases armónicas que son el primer paso (la manija que hay que girar, ¿por qué no decirlo así?) para poner en marcha sus invenciones vocales y la orquestación que lo acompaña.

Colectivo musical
El músico volvió a ese formato de banda numerosa, como La Manija, que le permite trabajar sobre distintos campos. En este caso se trata de un octeto donde su guitarra, el bajo de Norberto Córdoba y las flautas de Juan Pablo Di Leone son fundamentales, aunque el resto de los músicos hace aportes realmente importantes.
El protagonista se puede tomar un descanso mientras su banda sigue tocando un par de temas que (para aprovechar la presencia del guitarrista Héctor Romero) pasa por algunos palos del flamenco.
Chango sabe repartir el trabajo y permite que sus músicos potencien la oferta; desde Micaela Farías Gómez, a cargo de los coros y de varias intervenciones como solista, hasta los percusionistas y guitarristas. Entre ellos cocinan ese menú variado, que tal vez con otro líder no sonaría de la misma manera.
El cambio constante puede ser, justamente, la constante en la producción de Farías Gómez. Un tanguito como «Vieja viola», una vidala de Chivo Valladares que suena, a veces, como un blues moderno y otras dentro de un canon vocal; «La chacarera de un triste», y, después, otra vidala que Chango le escribió a uno de sus hijos, allá por la década del 70, que propicia el momento emotivo.
Luego de tres meses en cartel, mañana será el último show de este ciclo de Farías Gómez y su troupe . Si el lector todavía no tiene nada agendado, debería reservar esa noche para ir a ver a este brujo de la música popular argentina porque, realmente, en situaciones como éstas se lo escucha en una de sus mejores formas. Además del carisma y el ingenio que puede expresar sólo con una guitarra o un tambor, es bueno haciendo de la música un colectivo de expresión artística.
Mauro Apicella



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